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Diego Gándara: “La relación que tuve con Roberto Bolaño fue decisiva para mí”

Cultura

19/04/2018 literatura

Diego Gándara: "La relación que tuve con Roberto Bolaño fue decisiva para mí"

Gándara conoció al autor de "Amuleto" y "Estrella distante" en octubre de 1999, y su vínculo que fue volviéndose próximo y entrañable a través de interminables charlas telefónicas.

Por Julieta Grosso

Afable y muy lejos de la leyenda literaria que lo consagró de manera póstuma irrumpe el escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003) en "Movimiento único", una novela de Diego Gándara que narra la aparición epifánica del autor de "Los detectives salvajes" justo cuando él ha decidido radicarse en Barcelona para encontrar un lugar lejos del cataclismo económico que preanuncia la Argentina de principios del 2000.
"Llamadas telefónicas" da título a un volumen de cuentos que el emblemático narrador chileno publicó en 1997, pero bien podría ser la seña más precisa para describir el tipo de vínculo que lo unió a Gándara durante cuatro frenéticos años en los que, sorteando las convenciones horarias, la madrugada se convirtió en el territorio propicio para discurrir sobre fútbol, literatura y reality shows.
Oriundo de Ramos Mejía y con una vocación periodística golpeada por la inestabilidad laboral, Gándara dedicó el último año de la década del 90 a planear el salto al otro lado del océano.
– Télam: La originalidad del texto es que Bolaño no irrumpe a través del paradigma del discípulo y el maestro sino que el foco está puesto en una relación más simétrica donde la cuestión literaria aparece como en segundo plano…
– Diego Gándara:
Roberto se preocupaba mucho por las personas que quería. Me preguntaba si comía, si tenía trabajo… Hablábamos un poco de literatura pero después el temario se abría: el programa "Gran hermano", el fútbol, las mujeres… Muchos ven en él al Bolaño mítico: yo por el contrario lo veo como el que me cuidaba, el que me pasaba el teléfono del dentista si se me rompía una muela. No conocí jamás ese costado mítico del que otros hablan. ¿Por qué tanto interés de él hacia mí, que era un desconocido? Creo que cuando alguien ha sido inmigrante y ve a otro en la misma situación enseguida hay una empatía, él estaba muy preocupado por saber cómo afrontaba yo ese proceso.
– T: En el primer contacto con su obra decís que hubo interés pero no una fascinación inmediata.
– D.G: Cuando empecé a leerlo tenía otra idea de la literatura. Cuando leí "Los detectives salvajes" creí que era un libro al que le sobraban páginas. Hoy en día lo sigo releyendo y me doy cuenta que no. Es más: le sigo encontrando siempre nuevos matices.
– T.: ¿Qué rasgos lo distinguían?
– D.G.:
Su humor es algo que no me voy a olvidar nunca. Solía llamar por teléfono y hacerse pasar por alguien. Por ejemplo, me llamaba diciendo que era argentino y me decía: "Estoy acá en el aeropuerto, tenés que venir a buscarme". Roberto lograba sacarme de ese lugar calamitoso en el que a veces me ponía. En su literatura uno puede ver también que se ríe. Hay de hecho un epígrafe en uno de sus libros que dice "todas tus demandas acabarán en risas y te verás libre de culpa y cargo".
– T: Es notable que nunca te haya contado de su enfermedad y que en cambio se interesaba por la de tu padre…
– D.G.:
Jamás mencionó el tema de su enfermedad y eso es algo que valoro como un gesto muy noble. El se estaba muriendo y se preocupaba por mi padre, que también estaba en la misma situación. Incluso cuando murió mi padre hablamos y le dije que lo quería visitar. El se excusó diciendo que tenía como un estado gripal. En realidad, la enfermedad ya estaba muy avanzada pero no quiso que lo supiera. Por eso me descolocó cuando me llamó Rodrigo Fresán un día a las seis de la mañana y me avisó que Roberto se había muerto. Mi padre había muerto en marzo y él en julio, así que viví esos dos muertes casi en paralelo.
– T: ¿En cuánto creés que te marcó esa idea de Bolaño de ser "un escritor que vive cada vez más lejos del punto de partida"?
– D.G.:
La distancia me resulta beneficiosa para escribir. Tengo una relación extraña con el lugar: vivía en Buenos Aires y escribía para diarios del interior. Ahora vivo en Barcelona y escribo una novela para la Argentina. Estoy en Barcelona pero escribo para un diario de Madrid y otro de Chile. Es un poco raro pero parece que nunca coincide el lugar en el que vivo con el que publico.
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