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Un historiador de las fosas comunes de Stalin, a juicio en Rusia

MOSCÚ (Reuters) – Yuri Dmitriev se pasó años localizando y exhumando fosas comunes de personas ejecutadas durante el Gran Terror de Iósif Stalin. Ocho décadas después de uno de los capítulos más oscuros de la historia de Rusia, es la reputación del historiador, no la de Stalin, la que se juzga.

Dmitriev, de 61 años, está acusado por la fiscalía de implicar a su hija adoptiva, de 11 años, en pornografía infantil, de poseer ilegalmente "los principales elementos de" una arma de fuego y de la perversión de una menor.

Si es declarado culpable, lo cual él niega ser, se enfrenta a 15 años de cárcel.

Amigos historiadores, activistas de derechos humanos y algunas de las grandes figuras culturales de Rusia dicen que las acusaciones son una trampa para castigar al historiador, ya que su perspectiva política de los crímenes de Stalin se ha vuelto insostenible bajo el actual presidente Vladimir Putin.

Los compañeros dicen que el verdadero crimen es que se haya dedicado a documentar el Gran Terror de Stalin, que duró desde 1937 hasta 1938 y en el que, según estimaciones oficiales conservadoras, aproximadamente 700.000 personas fueron ejecutadas.

Su arresto tuvo lugar tras la publicación de Memorial, la organización para la que trabaja, de una lista de más de 40.000 policías secretos de la era de Stalin, una acción criticada por algunos de los descendientes.

Según se acercan las elecciones nacionales del próximo marzo, que se espera que Putin gane, cualquier alegación que difiera con la narrativa del Kremlin de que Rusia no se debe avergonzar de su pasado no es bienvenida.

Reuters no pudo determinar de forma independiente si el caso contra Dmitriev estaba relacionado con su trabajo. El portavoz de Putin, Dmitry Peskov, dijo que el Gobierno no había participado de ninguna manera.

"No es así", dijo Peskov a Reuters. "El Kremlin no está involucrado en estos casos".

Historiadores, familiares y activistas de derechos humanos no están convencidos. Los juicios amañados eran comunes en la época de Stalin. La historia, dicen, se repite.

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