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Nueva ronda de diálogo sirio en Ginebra con expectativas matizadas

Vista de los daños registrados en algunos edificios, en la ciudad de Al Zabadani, recuperada por el ejército sirio al oeste de Damasco (Siria). EFE/Archivo
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Ginebra, 9 jul (EFE).- La séptima ronda de negociación política sobre el conflicto sirio comenzará mañana en Ginebra con matizadas expectativas, dado que los países garantes del alto el fuego no han logrado poner en funcionamiento una serie de zonas de distensión de la violencia.

Sin embargo, el alto al fuego que comenzó hoy tras el acuerdo alcanzado pasado viernes por Estados Unidos y Rusia -que forma parte junto con Irán y Turquía de los países garantes del precedente cese de hostilidades- puede dar algún tipo de esperanza al diálogo político que comienza mañana.

Tal y como ha ocurrido durante los últimos seis meses, el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, convocó una nueva ronda de negociación política justo después del encuentro de la semana pasada de Astaná, donde se negocia desde finales de 2016 la aplicación del alto el fuego en Siria.

La razón es que el mediador está convencido que los dos procesos deben avanzar en paralelo, porque sin distensión de la violencia no se podrá avanzar en un diálogo de paz, y sin progreso en una solución política, el ceso al fuego no se sustentará.

"Creo que este encuentro (Astaná) es una oportunidad de apoyar a Ginebra, y Ginebra apoyar a Astaná, porque sin un proceso político incluso una reducción de la violencia no es sostenible", dijo De Mistura al final de la última reunión en la capital kazaja, el pasado 5 de julio.

Ese encuentro fracasó porque los países garantes del alto el fuego no acordaron cómo implementar las llamadas "zonas de distensión", cuatro regiones donde debía haber un total cese de las hostilidades.

Sin embargo, en la reunión, los garantes no lograron concretar su delimitación geográfica y los mecanismos para garantizar su funcionamiento, que incluyen el despliegue de fuerzas para supervisar el cumplimiento del alto el fuego, algo que debía haber sido establecido el pasado 4 de junio.

De Mistura no quiso asumir que el encuentro había sido un fracaso y se limitó a decir que estos procesos son arduos y que hay que tener paciencia.

Rusia lamentó que la falta de acuerdo para acordar exactamente las zonas haya impedido la aprobación del paquete de documentos que garantizaría su funcionamiento y acusó a Estados Unidos y a Jordania de boicotear el proceso, en tanto que Siria responsabilizó a Turquía del fracaso.

La oposición armada y Turquía están en contra de que Irán despliegue sus efectivos en esas zonas de rebaja de tensión.

Mientras este aspecto está estancado, EEUU y Rusia, con la participación de Jordania, acordaron -coincidiendo con la reunión del G20 en Hamburgo- que se aplicará un régimen de reducción de las hostilidades en tres provincias del suroeste de Siria.

De Mistura, en paralelo a la negociación política, mantiene un diálogo técnico de forma separada con la oposición y con el régimen de Bachar al Asad.

El diálogo versa sobre aspectos jurídicos y constitucionales y fue consensuado en la última ronda de negociación. El objetivo del mediador es sentar las bases jurídicas para evitar un vacío durante cualquier fase del proceso de transición política.

Hasta ahora ha habido varios encuentros de los equipos del enviado especial tanto con la delegación gubernamental como con representantes de la Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN) -principal alianza opositora- y de las plataformas de Moscú y el Cairo, dos grupos tolerados por Moscú.

Precisamente, la concreción de este diálogo técnico se logró en una ronda corta, de tan solo cinco días, y es por ello que De Mistura quiere renovar la fórmula.

De esta manera, la ronda que comienza mañana acabará el próximo viernes.

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