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Liliana Porter: “Siempre supe que no tenía que vivir del arte, y eso me dio mucha libertad”

Cultura

02/12/2017 arte

Liliana Porter: "Siempre supe que no tenía que vivir del arte, y eso me dio mucha libertad"

La artista plástica fue premiada por su trayectoria. Vive en Nueva York desde hace más de 50 años, pero se siente profundamente latinoamericana.

Por Claudia Lorenzón

La artista plástica Liliana Porter (1941) fue galardonada con el Gran Premio Homenaje que el Banco Central otorga a creadores argentinos por su trayectoria, en este caso la de una artista versátil que trascendió desde Nueva York, donde vive desde hace más de 50 años, pese a lo cual se siente profundamente latinoamericana.
La obra con la que Porter fue premiada e integra el X Premio Nacional de Pintura es "Viajero (con zapatos negros)", una intervención de grafito y collage, realizada sobre hojas de cuaderno, que pasará a integrar el patrimonio artístico de la entidad, representa una metáfora del recorrido del hombre a través del tiempo y la búsqueda del sentido de la vida, temas profundamente enraizados a la artista.
En la instalación, un hombre pequeño -representado por un muñequito- camina con una valija por diferentes caminos que por momentos se tornan sinuosos. "Para mí encontrar el sentido de la vida tiene que ver con llegar a la casa, donde sos cuidado, donde estás seguro, un tema muy representativo para mí", explicó Porter.
Nacida en un hogar de artistas, ya que su padre, Julio Porter, era escritor y director de cine y su madre, Margarita Galetar, poeta y grabadora, la creadora se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, y de los 16 a los 19 años estudió artes plásticas en la ciudad de México. En 1964 viajó a Nueva York, donde reside.
La versatilidad es la marca registrada de Porter, que trabaja con grabados, dibujos, obras sobre tela, instalaciones, fotografía, video y teatro, en las que expone su interés por la representación, por el tiempo, y la relación con lo que llamamos realidad.
La obra de Porter, la artista argentina de mayor trascendencia internacional, forma parte de prestigiosas colecciones como el MOMA de Nueva York, la Fundación Daros, en Suiza, la Tate Modern en Londres, la Colección Patricia de Cisneros, la Biblioteca Nacional de París, el Museo Reina Sofía de España y el Museo Tamayo, de México.
Porter reside actualmente en Rhinebeck, un bucólico lugar donde tiene su estudio de arte, con un jardín en el que algunos días aparecen bambis, y al que se mudó luego del atentado a las Torres Gemelas en 2001.
"Vivía en un loft a ocho cuadras de las torres, cuando se produjo el atentado. Yo estaba en España y lo vi por televisión. Tardé una semana en regresar porque no había vuelos y cuando volví tuve que demostrar que vivía en esa zona. Antes del atentado, desde mi ventana veía los edificios de enfrente que eran bajos y detrás las torres y después ya no las vi más. El olor en el lugar era muy impresionante. Un día me di cuenta de que no había vuelto a bajar al lugar que ocupaban las torres. El humo salió dos meses seguidos y todos los días pasaban camiones que tiraban agua sobre el lugar", recordó en diálogo con esta agencia.
– Télam: ¿En qué sentido esta obra remite al caminante como metáfora del tiempo?
– Liliana Porter:
Es una metáfora sobre el camino de la vida, de encontrar el sentido de la vida, y que para mí tiene que ver con llegar a la casa, al lugar donde sos cuidado, donde estás seguro, porque mientras hacés el camino no sabés que te puede pasar.
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