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La estremecedora confesión de los primos que asesinaron a cuatro jóvenes en Pennsylvania

Para evitar la pena de muerte y salvar la vida, los primos Cosmo DiNardo y Sean Kratz, ambos de 20 años de edad, confesaron sus atroces crímenes, cometidos al parecer sin motivo y con una crueldad estremecedora. Además de matarlas a sangre fría, las víctimas fueron quemadas y arrojadas a fosas clandestinas.

Como narra el periódico Philadelphia Enquirer, cuatro jóvenes desaparecieron a principios de julio en Pennsylvania, lo que desató una búsqueda intensa de parte de las autoridades. Se les buscó intensamente, sin éxito, pero mientras se desarrollaba la pesquisa la policía detectó que DiNardo trataba de vender el automóvil de uno de los desaparecidos, como en su momento informó The Washington Post. El joven fue entonces acusado de robo y arrestado.

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Cosmo DiNardo, acusado del brutal asesinato de cuatro jóvenes. (AP)
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Pero una vez en la cárcel, las revelaciones comenzaron a fluir y las autoridades encontraron los cuerpos de tres de los cuatro desaparecidos –Dean Finocchiaro, de 19 años; Thomas Meo, de 21; y Mark Sturgis, de 22– enterrados en una tumba clandestina en terrenos de una granja propiedad de los padres de DiNardo. También se supo, por la propia confesión de DiNardo, que en tres de los asesinatos había tenido un cómplice: Kratz, su primo, que también fue arrestado.

Posteriormente, las confesiones permitieron ubicar, en una tumba distinta, a la cuarta víctima: Jimi Taro Patrick, de 19 años.

Pero los horrores del caso no se limitaron a la desaparición y homicidio de cuatro jóvenes. Los detalles y su sinrazón también son estremecedores.

Al parecer, DiNardo atrajo a los cuatro jóvenes a la granja con la oferta de venderles varias libras de marihuana. Según la agencia AP, el pasado 5 de julio DiNardo había acordado venderle a Patrick en 8.000 dólares un paquete de esa droga pero cuando Patrick, que fue su compañero en la escuela secundaria, llegó a la cita con solo 800 dólares, DiNardo ofreció venderle una escopeta por esa cantidad, de acuerdo a CNN.

Entonces, DiNardo condujo a Patrick hasta un lugar remoto en la propiedad de sus padres, le dio una escopeta y luego lo mató con un tiro de rifle. Él mismo cavó un agujero de unos dos metros de profundidad y enterró allí el cadáver de Patrick.

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Autoridades realizaron excavaciones para recuperar los cuerpos de los jóvenes asesinados por Cosmo DiNardo. (AP)
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Luego, el 7 de julio DiNardo acordó también con Finnocchiaro venderle marihuana. DiNardo condujo su automóvil hasta la casa de Kratz, y luego los dos se reunieron con Finnochiaro, a quien llevaron hasta la granja. Al parecer, DiNardo y Kratz pensaban robar a Finnocchiaro pero lo que sucedió es que DiNardo lo asesinó de un tiro en la cabeza con una escopeta propiedad de su madre. Ambos colocaron el cadáver en un tanque de metal al que llamaban “el asador de cerdos”.

Su sanguinario arranque continuó y, también con la promesa de venderles droga, esa misma noche los primos recogieron en su auto a Meo y Sturgis y los condujeron hasta la granja. DiNardo confesó que le disparó a Meo en la espalda y que éste cayó al suelo gritando. Sturgis corrió para tratar de huir pero fue también acribillado por DiNardo. El cuerpo de Meo fue, además, aplastado por DiNardo con una pala mecánica y los dos cadáveres fueron también colocados en el “asador de cerdos”, donde ya yacía Finnochiaro. Entonces, los tres cadáveres fueron rociados con gasolina y quemados.

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Al día siguiente, DiNardo y Kratz volvieron al sitio y enterraron los restos de los tres jóvenes en una fosa.

Todo esa horripilante secuencia probablemente no habría podido ser conocida, ni los cuatro cadáveres recuperados, si DiNardo no hubiera confesado sus crímenes.

El motivo para cometerlos, con todo, permanece en el misterio y sólo parece claro que DiNardo, con la complicidad de Kratz, atrajo a los jóvenes con la promesa de venderles droga para luego asesinarlos a sangre fría y tratar de borrar todo rastro de sus cuerpos.

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Los primos Cosmo DiNardo y Sean Kratz, ambos de 20 años de edad y acusados de asesinato.
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La oferta de la fiscalía de no pedir contra DiNardo la pena de muerte se originó, al parecer, en que sin su confesión no habrían podido recuperarse los cuerpos, al menos el de Patrick. Con todo, a DiNardo se le impusieron cuatro cargos por asesinato y también fue acusado de conspiración, abuso contra un cadáver, robo y posesión de armas. Kratz fue acusado de tres asesinatos y los otros cargos referidos.

Es probable que ambos reciban cadenas perpetuas una vez se desarrolle su proceso legal, pero queda en el aire la grave pregunta de por qué desataron su furia criminal y cometieron sin motivo aparente esos asesinatos.

De acuerdo a CNN, DiNardo padece una enfermedad mental y en algún momento fue internado de modo forzoso en una institución médica. Y tenía antecedentes de posesión de un arma de modo ilegal. Kratz también tenía antecedentes penales, por robo e irrupción en propiedad privada.

Pero de allí a asesinar con la premeditación y brutalidad con la que perpetraron sus crímenes habría un largo camino. Mucho de ese horror aún queda por explicar.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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