Compartir en Facebook

Inés Garland: “El tema es siempre el mismo: por qué dos personas están juntas, por qué se encuentran, por qué se dejan de amar”

Cultura

03/07/2017 literatura

Inés Garland: "El tema es siempre el mismo: por qué dos personas están juntas, por qué se encuentran, por qué se dejan de amar"

En su nueva novela, "Una vida más verdadera", la escritora plantea interrogantes sobre la posibilidad de encuentro con el otro, del deseo a través del tiempo, y propone pensar al amor desde la incertidumbre.

"Esta historia tiene que ver con la búsqueda y el encuentro con el otro, con la pregunta sobre por qué no podemos inventar algo diferente con respecto al matrimonio tradicional. Es una novela que surgió de muchas preguntas sobre las relaciones, qué es más verdadero, sobre cómo vivir de acuerdo a nuestros deseos sin dañar a otros", relata durante la entrevista con Télam.

Al hablar de la novela, editada por Alfaguara, en la que una mujer narra el reencuentro con un hombre que reaparece en su vida después de 30 años, Garland (Buenos Aires,1960) asegura que al escribir esta historia se preguntaba "qué es el amor, qué es amar a otra persona, qué ve la otra persona de vos, cómo armamos nuestras relaciones, cuánto es verdad y cuánto ilusión".
Escritora, traductora y periodista, Garland tradujo a autoras como Lydia Davis y Sharon Olds y es autora de los libros de cuentos "Una reina perfecta" y "La arquitectura del océano" y las novelas "El jefe de la manada", "El rey de los centauros" y "Piedra papel o tijera" para jóvenes, por la que recibió premios en la Argentina y Alemania.
-T: En esta historia podemos decir que hay una reflexión sobre el amor y cómo puede transformarse con el paso del tiempo…
-I.G.: Cuando tocás algo muy esencial de otra persona, no importa cuánto tiempo pase, ni qué edad tengas, eso sigue estando ahí. Ellos tuvieron una historia cuando eran chicos: ella tenía 13 y él 18. En estas historias de la adolescencia o la juventud, muchas veces la persona es llevada a otras zonas pero hay algo en esa edad que es muy esencial y cuando te volvés a encontrar hay una chispa que se vuelve a encender. Creo que llevamos adentro todas nuestras edades entonces eso que apenas tocás está ahí y resucita con todo su deslumbramiento.
-Télam: Al comienzo de la novela, la narradora dice que "hay gente que logra no mirar los sentimientos incómodos". Y justamente ella parece mirar siempre lo incómodo.
-Inés Garland: En eso me parezco mucho. Casi que es una maldición mirar tan profundamente los sentimientos incómodos. Hay una frase de Derrida que es la que usa Carlos Fuentes en un acápite de cuento que se llama "Un alma pura" y está en "Cantar de ciegos" que dice: "las maniobras inconscientes de un alma pura son aún más complicadas que las peores combinaciones del vicio". Y yo miro ahí.
-T: Para la narradora la soledad es un lugar muy necesario.
-I.G.: Ella se banca bien su soledad. No lo necesita a él para no estar sola, lo ama por otros motivos. En un lugar muy verdadero de uno mismo, la soledad es inseparable. Cuando se pregunta qué valor tiene una renuncia inconsciente se refiere a la renuncia a aquello a lo que se renuncia por desconexión, es cuando te privás de encuentros, de ir a fondo en una relación, de una entrega muy profunda de tu persona. Para ella eso no tiene ningún valor. En cambio una renuncia consciente es algo a lo que a uno no le gustaría renunciar pero lo hace porque no se puede, porque daña a otro. Te rompe el corazón pero es así. Muchas veces el resentimiento, el odio, esos deseos de venganza existen porque son mucho más fáciles que la pena. El vacío de la pérdida profunda de una persona, eso es lo que hay que bancar.
-T: En la novela hay muchos espacios vacíos, muchas páginas con frases cortas y espacios en blanco. ¿Por qué?
-I.G.: Quería que hubiera una mezcla de silencio y la vida alrededor. En las páginas en las que están sus mensajes y los espacios en blanco, pensaba en todo lo que pasa en la vida de ellos y no está ahí. La vida de él de casado, la vida de ella sola, sus trabajos, nada de eso está y está solo el momento en el que se encuentran, que es el mensaje. Eso siento con la poesía, que agarra eso que elige mirar y alrededor de ese formato está lo que decidís no poner en ese fragmento.
-T: ¿Cómo definirías tu universo?
-I.G.: Sigue siendo siempre el mismo: el del amor, el desamor, el encuentro, el desencuentro, el engaño, la decepción, la conversación con los demás, tengo avidez por saber quién es el otro. Total estamos un ratito y en ese ratito mejor abrir que cerrar puertas.
-T: ¿Ese universo es el mismo que cuando comenzaste a escribir?
-I.G.: Mi primer cuento lo escribí a los once años y la protagonista era una princesa de papel que se enamoraba de un soldado tijera que la cortaba en pedacitos y ella se ponía a llorar, se arrugaba y se convertía en un bollito. Era un amor imposible, un desencuentro y los padres que se metían a separarlos. Hoy sigo creyendo que la mayoría de mis cuentos son sobre lo mismo pero con matices. El tema es siempre el mismo: por qué dos personas están juntas, por qué se encuentran, por qué se dejan de amar o si realmente se dejan de amar.
-T: ¿Cómo definirías tu trabajo en los talleres de escritura?
-I.G.: Se puede enseñar la técnica pero también se puede enseñar a las personas a meterse consigo mismas, a no mentirse, en cuanto a lo que realmente les importa decir porque hay una idea en la literatura que es que hay temas que funcionan, que hay cosas que importan y si bien yo creo que no todo el mundo debería o puede escribir, cualquiera puede sentarse a ver quién es y escribir sobre la vida. Trato de que las personas encuentren su universo y después si quieren escribir depende ellos.
-T: ¿Por qué el título "Una vida más verdadera"?
-I.G.: "Lo que es poderoso es el destello de una vida más verdadera". Es una frase de James Salter que resumía el trabajo que yo estaba haciendo. Ordenó el material que estaba trabajando.
-T: ¿Por qué llamaste P. a uno de los protagonistas?
-I.G.: Ella no tiene nombre, nadie la nombra tampoco porque quería plantear que así como todos los espacios en blanco podían ser completados por el lector y hay un vacío alrededor con el que podés resonar, me pasa lo mismo con los nombres: si ella no tiene nombre, puede ser cualquier nombre. etiquetas