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El 'mito' de la fecha de expiración de las medicinas y lo que el gobierno de EEUU calla

En cajones y alacenas, en baños y cocinas, es común hallar medicamentos de variado tipo, algunos en uso y otros simplemente olvidados luego de que dejaron de ser necesarios para tratar un padecimiento. Muchos de ellos han superado ya su fecha de caducidad por lo que, en la siguiente limpieza del hogar, acabarán en la basura o el desagüe.

Lo mismo sucede, en cantidades ingentes, en clínicas, hospitales y farmacias. Inmensas cantidades de medicamentos expirados se van a la basura.

Nadie quiere, ciertamente, ingerir un fármaco necesario para encarar una enfermedad que, por pérdida de potencia, no logre el efecto requerido ni, peor aún, que el medicamento desate en el paciente una reacción adversa por, posiblemente, haberse descompuesto.

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Ingentes cantidades de medicamentos que han pasado su fecha de caducidad son desechados, aunque en muchos casos aún serían efectivos y seguros. (AP)
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El problema, con todo, es que de acuerdo a una investigación publicada por ProPublica y la radio NPR, en muchos casos los medicamentos seguirían siendo efectivos y seguros bastante después de su fecha de expiración, y las autoridades sanitarias del país lo saben. No obstante, a hospitales y farmacias se les requiere deshacerse de las medicinas que excedieron su fecha de expiración, sin importar si son fármacos muy costosos, de crítica importancia o de difícil reemplazo. Sin importar que, en varios casos, sean aún perfectamente útiles.

Por ello, ese reportaje afirma que la noción de la caducidad de las medicinas sería en muchos casos un mito.

En realidad, se indica, la fecha de expiración no es el día en que una medicina deja de ser efectiva o se vuelve potencialmente tóxica. Es el día límite en el que la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) y las empresas farmacéuticas garantizan la efectividad del fármaco. Eso no significa que el medicamento se vuelve de inmediato inútil una vez cumplida la fecha pero, al mismo tiempo, no habría entre las empresas farmacéuticas un incentivo para investigar cuánto tiempo más sus productos son efectivos y seguros después de la fecha de expiración impresa en sus envases.

A fin de cuentas, si un producto se desecha, con frecuencia será necesario adquirir uno nuevo y eso implica mayores ingresos para quien lo comercializa.

ProPublica cita el caso de los investigadores Lee Cantrell y Roy Gerona, que analizaron 14 fármacos expirados décadas atrás en California, algunos incluso 40 años después de su ‘expiración’, y hallaron que 12 de las medicinas seguían siendo tan potentes y seguras como cuando se fabricaron.

No obstante, esto no sucede con todos los medicamentos expirados, sobre todo si no está en su envase original sellado. En esos casos es posible que factores externos hayan degradado los fármacos expirados. Pero las medicinas selladas y en su envase original, como las que fueron analizadas por Cantrell y Gerona, la gran mayoría son aún efectivas.

Otro estudio a mayor escala, en este caso realizado por investigadores de la propia FDA en 2006, indicó que 88% de los lotes de medicamentos analizados eran eficaces al menos un año después de su fecha de expiración y que en promedio ese plazo de vida útil adicional se extendía 66 meses en promedio.

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La Guardia Nacional de Virginia procesa toneladas de medicamentos expirados, para desecharlos de modo seguro, situación que se repite a todo lo ancho de EEUU. (Flickr/Virginia Guard PA)
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¿Qué pasaría, así, si fuese posible identificar a gran escala y con mayor exactitud el rango real de validez de un medicamento y con ello se evitara tirar a la basura ingentes cantidades de medicinas potencialmente útiles? ProPublica cita, por ejemplo, que en un solo hospital de Boston se destruyeron fármacos con valor de 200.000 dólares el año pasado y su cálculo para los hospitales a escala nacional es 800 millones de dólares, a lo que hay que añadir el valor de lo que se desecha en farmacias, centros de cuidado de personas y en los hogares.

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Reducir ese desperdicio haría bajar los altos costos de la salud en EEUU y suscitar inmensos ahorros al gobierno, a instituciones médicas y a las personas. Eso presumiblemente no agradaría a las farmacéuticas y a los comercios relacionados a la venta de medicinas, pero ciertamente es una posibilidad de peso.

Algo que, por añadidura, se refuerza con el hecho, de acuerdo al citado reportaje, de que la FDA sabe que el tiempo de vigencia de muchas medicinas puede ser extendido más allá de la fecha de expiración (dato que es propuesto por la farmacéutica, y revisado y en su caso aprobado por la FDA).

Pero como no habría un incentivo económico para que las farmacéuticas analicen la efectividad y seguridad de sus medicamentos más allá de la fecha de expiración, esos atributos potenciales (y en muchos casos reales) quedan en la incertidumbre.

La seguridad de los pacientes, en lo que hay que tomar siempre el máximo de precauciones, motiva ciertamente a no utilizar medicamentos que han expirado, aunque muchos médicos y farmacéuticos saben por experiencia que varios de ellos funcionan perfectamente (e incluso los consumen ellos mismos) pasada su fecha de caducidad.

En ese sentido, el estudio de la FDA citado señala que aunque muchos fármacos son válidos más allá de su fecha de expiración, para asegurarse de ello son necesarios estudios sistemáticos y periódicos de cada lote de medicamentos, considerando las variantes en función de cada lote.

De allí la complejidad, y considerable dificultad, de garantizar que una medicina específica es segura después de pasada su fecha de caducidad. Por ahora, es la única fecha para la que existe certidumbre de seguridad y efectividad.

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Las autoridades conocen que muchos medicamentos son eficaces después de su fecha de caduidad, pero para garantizarlo es necesario hacer pruebas específicas a cada lote, lo que solo se puede realizar en ciertos contextos. (AFP)
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Con todo, el enorme ahorro en medicamentos que podría lograrse, por ejemplo en el caso del gobierno, justificaría una inversión en mayor investigación. Y, de hecho, el Departamento de Defensa, que tiene inmensas reservas de fármacos (valuadas en 13.600 millones de dólares), realiza esa clase de revisiones de modo periódico en las medicinas en sus almacenes.

En esa investigación, indica ProPublica, el Pentágono gastó en 2016 unos 3.1 millones de dólares, lo que le permitió identificar y preservar medicamentos útiles más allá de su fecha nominal de expiración por un valor de 2.100 millones de dólares (lo que le habría costado reemplazarlas de haberlas tirado una vez pasada su fecha de caducidad).

Un beneficio realmente sustantivo.

Realizar esa misma clase de análisis a escala masiva en otros entornos, como hospitales, farmacias o entre el público, es mucho más difícil, y dado que por ley está prohibido vender medicamentos cuya fecha de expiración ha pasado, el desecho de miles de toneladas es obligatorio.

La FDA no tiene ninguna posición ante la posibilidad de ampliar a mayor escala el programa de revisión de caducidad de medicamentos, y algunos han incluso alertado de que prolongar esas fechas podría suscitar que empresas farmacéuticas pierdan interés en varios productos y por ello reduzcan su fabricación o suban sus precios para compensar posibles bajas en ventas.

Y, ciertamente, conviene que, en casa, las personas sigan los lineamientos de las fechas de caducidad pues no hay certidumbre de que sus medicinas expiradas sigan siendo efectivas (aunque en algunos casos quizá sí lo son) y muchas podrían ya no serlo. Consultar antes a su médico o farmacéutico es lo mejor en todo caso. La seguridad es lo primero.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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